Gabriela Monteduro: desde el proscenio al Autor

fotogabriellaGabriela Monteduro nace en Desenzio del Garda el 15 – 8 – 1962. Comienza su formación artística en Milán, como bailarina en el Teatro La Scala, frecuenta cursos de acting teatral y, una vez se traslada a Roma, en 1987 se gradúa en el Laboratorio de Ejercicios Escénicos dirigido por el Maestro Luigi Proietti. Su experiencia en el palco escénico lo logra a través de una sucesión de interpretaciones bajo la dirección de algunos de los más ilustres directores del panorama italiano como G. Strehler, G. Negri, F. Crivelli, A, Piccardi, L. Proietti, W. Manfrè y otros . La encontramos en la enciclopedia TEATRO editada por De Agostini, patrocinada por Georges Feydeau. Pasa a través de papeles cinematográficos como “Scoop”, “Elisa di Rivombrosa-segunda parte” y ” Mogli a Pezzi”. Se ocupa de readings en prosa y poesía en diferentes oportunidades, tales como la  “Asociación Internacional Alberto Moravia”, el “Centro Estudios Brasileros” de Roma y en presentaciones de libros de varios autores.  Profesora de dicción y actuación en La Universidad de los Estudios de Lecce, en el Instituto de Instrucción Secundaria Superior y Asociaciones Culturales. Desde siempre escribe poesías y alrededor del 2005 comenzó la producción de textos teatrales: dramas como “L’Ultima Caccia” (La última caza)  y ” Cassandra”, comedias como “Il Nodo di Hartmann” (El Nudo de Hartmann) y “Sushi y crisantemi” (Sushi y Crisantemos), varios monólogos entre los cuales se citan “Georgette” y “Marghrita Spina”.  Y es así que el maquillaje teatral se aligera y deja mas espacio a la escritura. Le pregunto: “Cuales son los motivos que la inspiraron a escribir ?” Los aplausos del público no le hacen falta? Ha sentido la necesidad de liberar su fantasía?” – “Descubrí que escribir me sale bien – afirma sonriendo – sin tener que recurrir a la fantasía que creo no tener… Si la hubiera tenido habría escrito Harry Potter y me habría vuelto rica. Por fortuna la realidad constituye un baúl inagotable de posibilidades y yo la observo atentamente; y es extraordinaria porque supera de lejos la fantasía. Mis personajes no son inventados pero nacen de un ensamblaje dosificado con sentimiento, con gusto, cuidando los equilibrios – levanta su mirada apoyándose la mano en el corazón – y luego  creo las  atmósferas. Cuando se escribe para el teatro no hay que olvidar el metrónomo interior, porque todo debe funcionar como un relojito… es complicado pero divertido. El aplauso del público luego, da gusto pero escribir da otro sabor diferente… es como crear el perfume justo: no solo me da gusto a mí sino a todos los espectadores y lectores que me seguirán curiosos”.  Una mujer de intensa fascinación Gabriela Monteduro, a la cual no se puede más que apludir por sus grandes méritos.

Patrizia Indiano p.i.

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